

VENID A MI!...
Acepta a Jesús como tu Salvador
Hoy en día, la sociedad actual y el ritmo de vida cotidiano en que vivimos, no nos permite disfrutar de muchos de los buenos momentos y alegrías que esta vida nos ofrece, es más, el trabajo, los estudios, los quehaceres diarios y todas las actividades en que nos desempeñamos, nos llevan a sumergirnos en rutinarias y agobiantes formas de vida, hasta que llega un momento en que hemos probado tantas cosas para saciar nuestras ganas de vivir (y no de sobrevivir), que pareciera que toda actividad o esfuerzo por cambiar las cosas, careciera de sentido alguno.
Lo más curioso de todo esto, es que día a día nos relacionamos con personas que al mirarlas, se puede deducir que están experimentando lo mismo que nosotros, una especie de cansancio mental o espiritual que nos lleva a veces a reír a carcajadas por cualquier situación sin importancia, mientras por dentro, estamos viviendo todo lo contrario. La verdad es que más que felicidad, en este tipo de acciones, expresamos lo vacío y tristes que vivimos en nuestra necesidad de escapar pronto de una triste realidad en que nos hemos visto envueltos por años.
Son momentos muy personales, muy difíciles de explicar, donde nosotros los seres humanos tendemos a preguntarnos ¿Dónde está Dios para que venga a ayudarnos?, ¿Está acaso muy ocupado para socorrerme?... Jesús dijo: “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” No se trata de un Dios orgulloso y soberbio que no se rebaja a tratar con seres humanos, al contrario, se trata de un Dios humilde y cortés, que fue capaz de humillarse a tal punto de dejar su trono de gloria en los cielos para vivir como uno de nosotros, tomar nuestros pecados y morir horrendamente en una cruz para traer perdón y salvación a nuestras vidas.
A menudo la gente dice “Yo algún día seré Cristiano, pero no todavía por que es muy difícil”, fíjese usted en lo que continúan diciendo los versículos 29 y 30 del capitulo 11 de Mateo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”… ¿Se fijó? Jesús dice que su carga no es pesada de llevar, si no que es ligera y liviana, por lo tanto, las afirmaciones de aquellas personas son nada más una excusa para no venir a Jesús a ser libertos y reconfortados con su descanso.
Así es amigo, mientras nosotros reclamamos la presencia y la acción de Dios en determinadas ocasiones a lo largo de nuestra vida, Jesús nos dice “tú eres el que debe venir a mi, para que yo te haga descansar”… ¡Que maravillosa lección sobre el carácter de Dios! No se involucra con nadie que no venga a El con un corazón dispuesto a aprender y a dejarse moldear por El.
Te invitamos hoy a que dejes de reclamar cuando sientas que Dios te ha abandonado, a que decidas dejar esa vida vacía y rutinaria que hoy llevas y de una vez por todas, vengas a Jesús, la única persona existente que puede asegurar paz al que la pida, seguridad al que la necesite y descanso a todo aquel que VENGA A EL.
Te invitamos a que ores hoy en la intimidad de tu cuarto y digas a Dios: “Señor, reconozco que soy un pecador, que necesito de ti para obtener salvación y vida eterna, te invito a vivir en mi corazón y a ser mi Padre, reconozco que tu sacrificio en la cruz es suficiente para perdonar mis pecados y darme vida en abundancia y la paz que necesito”.
Si usted ha orado así, le invitamos a compartir con nosotros su decisión para orientarle sobre su siguiente paso, que es llegar a conocer al Dios de su salvación, por medio de las Escrituras (La Biblia).
Dios te Bendice.
Comparte estas enseñanzas, expande la Palabra de Dios.
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