
La
Biblia, la Palabra y Voz irrefutable de Dios
Aparte de toda teoría acerca de la inspiración de los libros de la
Biblia o de cómo llegaron a tener su forma actual, o de cuanto se haya
modificado el texto en manos de editores o copistas; aparte del problema de
cuanto se deba entender literalmente y cuánto es figurado, o cuánto es
histórico y cuánto poético; si comprendiésemos que la Biblia es simplemente
lo que parece ser y estudiásemos sus libros para conocer su contenido,
hallaremos que hay una unidad de pensamientos que nos indica
maravillosamente, que una sola mente inspiró las escrituras y la formación
de toda la serie de libros; que lleva indiscutiblemente el sello de su
Autor, y que es, en un sentido único y distintivo, la palabra de Dios.
Hay una teoría hoy boga en ciertos círculos intelectuales, de que la Biblia
es una especie de relato de los esfuerzos del hombre, a través de los
siglos, para hallar a Dios; un relato de las experiencias del hombre en
busca de Dios y poco a poco mejorando sus ideas acerca de El, edificándolas
sobre las experiencias de generaciones anteriores. Según esta teoría, en
aquellos pasajes tan abundantes en la Biblia, en que se dice que Dios habló,
no habló Dios en realidad; más bien, los hombres expresaron sus ideas en
palabras que profesaban ser palabras de Dios
pero que eran realmente lo que los hombres se imaginaban acerca de Dios.
De
esta manera se rebajaba la Biblia al nivel de otros libros y se le presenta,
no como libro divino sino como un libro humano que pretende ser divino.
Rechazamos y repudiamos tajantemente este punto de vista de la manera más
completa. Creemos que la Biblia por ningún motivo es un relato hecho por el
hombre, de sus esfuerzos para hallar a Dios, sino más bien el relato de los
esfuerzos de Dios para revelarse al hombre; el relato por Dios mismo, de sus
tratos con los hombres y de su revelación progresiva de Sí mismo a la raza
humana; la voluntad revelada del Creador del hombre, dada al hombre por el
Creador mismo, para su instrucción y dirección en los senderos de la vida.
Los libros de la Biblia fueron compuestos por autores humanos; y aun no se
sabe con certeza quienes fueron algunos de ellos. Tampoco se sabe
exactamente como Dios guió a estos autores para que escribieran; pero
estamos completamente seguros que Dios los dirigió; y estos libros han de
ser exactamente lo que Dios quiso que fueran.
Hay una gran diferencia entre la Biblia y todo otro libro. Los autores
podrán pedir ayuda y dirección a Dios y es posible que Dios se las pueda dar
y los pueda guiar exitosamente. Hay en el mundo muchos libros buenos, a
cuyos autores Dios indudablemente ayudó a escribirlos. Pero aun así, ni el mas
santo de estos autores se atrevería a decir de su libro, que Dios lo
escribió. Sin embargo, esto si se afirma de la Biblia. Dios mismo supervisó
y dirigió y dictó la escritura de los libros de la Biblia, controlando de
tal modo a los autores humanos, que lo escrito es escritura de Dios. La
Biblia es la palabra de Dios en un sentido único, en el cual ningún otro
libro en el mundo es la Palabra de Dios.
Puede ser que algunos de los dichos de la Biblia sean “ formas antiguas de
pensamiento” de ideas que ahora expresaríamos de modo diferente, porque
fueron expresados en el lenguaje de tiempos antiguos. Aun así, la Biblia
contiene precisamente aquello que Dios quiere que los hombres sepan, en la
forma exacta en que El quiere que lo sepan. Y hasta el día final, el libro
amado seguirá siendo la contestación sola y única a la búsqueda de Dios por
la humanidad.
La Biblia, obra de muchos autores a través de un período de muchos siglos, y
sin embargo un solo Libro, es si misma el milagro más notable e
inconmensurable de los siglos y ostenta su propia evidencia de su origen
sobrehumano.
Hijitos
del justo y querido lector, les instamos a leer la Biblia y a transformarnos
lectores regulares de ella, todos debiéramos esforzarnos para vivir conforme
a sus enseñanzas. La Biblia, debiera tener lugar céntrico en la vida y obra
de cada cristiano así como de cada iglesia y cada púlpito. La única función
del pulpito es la simple enseñanza expositora de la Palabra de Dios.
La Biblia no es un simple libro, la Biblia es, El “Libro.”
Comparte estas enseñanzas, expande la Palabra de Dios.
Queremos servir, permítanos hacerlo
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