Reminiscencias: Perseguidores de la Iglesia

                                            (Imperio Romano)

 

Paz para sus vidas a todos nuestros lectores, hoy daremos un vistazo  a través de este estudio a aquellos hombres que se encargaron de intentar destruir nuestra fe, sin producir resultado alguno, paradójicamente pareció ser un aliciente  para nuestros hermanos que jamás se rindieron a sus devoradores y matadores, por el contrario de los esperado la iglesia comenzó a crecer y crecer mientras el imperio romano con sus emperadores que los perseguían comenzaban a desaparecer del cuadro histórico, mientras el nombre de nuestro Señor se hacia mas presente que nunca en la historia del mundo existente cumpliéndose así la profecía de Daniel 2:19-45 (versículos específicos 32-35)                          

Hoy parece ser que parte de este cuerpo llamado la iglesia del Señor necesitara para despertar del letargo aprender de estos acontecimientos, a modo de ejemplo no de experiencia, creo que la tortura a la iglesia primitiva fue suficiente para enseñarnos el amor con que se debe amar a nuestro Señor.

De estos criminales perseguidores tomaremos nuestra lección de hoy, por esta razón compartiremos con ustedes una breve reseña de los emperadores que más crímenes cometieron, pero que jamás pudieron doblegar al cristiano verdadero.

 

Nerón: En el año 64 D.C, sucedió el gran incendio de Roma. El pueblo sospechaba de Nerón, y para alejar de si mismo las sospechas, esté acuso a los cristianos y ordenó su castigo. Miles fueron muertos de las maneras más crueles; entre ellos Pablo y posiblemente Pedro.

 Palabras de Tácito (historiador, cónsul, senador, y gobernador romano) dice: “Por lo tanto Nerón para acallar el rumor sustituyó como criminales y castigo con exquisitas torturas a aquellas personas, abominables por sus vergonzosas practicas a quienes el pueblo llama cristianos. Cristo, el autor de aquel nombre, fue castigado por el procurador Poncio Pilato en el reinado de Tiberio; y la fatal superstición reprimida por un tiempo estallo nuevamente no solamente en Judea, sede original de aquel mal, sino en toda la ciudad (Roma), a la cual de todas partes fluyen y tiene boga cosas horrendas y vergonzosas.”

 

Domiciano: Año 96 D.C. Este inicio una persecución de los cristianos acusándolos de ateos, lo que probablemente signifique que se negaban a participar en la adoración al Emperador. Fue breve, pero sumamente violenta. Muchos, miles fueron muertos en Roma y en toda Italia, entre ellos el primo del Emperador, Flavio Clemens, cuya esposa Flavio Domitila fue desterrada.

Este es el Emperador que desterró al apóstol Juan a la isla de Patmos, no sin antes haber intentado matarle  sin tener éxito.

 

 

 

Trajano: Año 98-117 D.C. Uno de los mejores emperadores, pero creía que debía hacer cumplir las leyes del Imperio, y el cristianismo se consideraba religión ilegal por cuanto los cristianos se negaban a sacrificar ante los dioses romanos o tomar parte en el culto al Emperador. La iglesia era considerada como sociedad secreta, cosa que era prohibida. No se les buscaba de oficio a los cristianos, pero si eran denunciados, se les castigaba. Entre los que perecieron bajo su reinado estuvieron Simeón hermano de Jesús, obispo de Jerusalén crucificado en 107 D.C., e Ignacio el segundo obispo de Antioquia llevado a Roma y arrojado a las fieras, en el año 110 D.C. Plinio, quien fue enviado por el Emperador a Asia menor, en donde los cristianos eran ya tan numerosos que los templos paganos estaban casi desiertos, este Plinio, enviado para castigar a quienes se negaban maldecir a Cristo y a sacrificar ante la imagen del Emperador, escribió a Trajano, “afirmaban que la suma de su crimen o de su error, sea cual sea era esta: Que en un día determinado se reunían antes del amanecer y cantaban entre ellos, por turno, un himno a Cristo, como a un dios, y se comprometían bajo juramento no a ninguna maldad sino a que jamás cometerían hurto, ni robo, ni adulterio; que jamás faltarían a su palabra; que jamás faltarían a lo que se les confiase aun siéndoles así exigido; y luego de hecho esto, solían separarse y luego se reunían de nuevo para participar de alimentos comunes.

 

Adriano: Año 117-138 D.C. Persiguió a los cristianos, en menor grado. Teléforo, Pastor de la iglesia de Roma, y muchos otros, padecieron el martirio. Sin embargo, durante este reinado el cristianismo hizo notables progresos en números, riquezas, erudición, e influencia social.

 

 

Antonio Pío: Año 138-161 D.C. El más noble de los emperadores. La edad de oro de la gloria de Roma.

Este Emperador mas bien favorecía a los cristianos, pero creía que debía hacer cumplir la ley de Roma y hubo muchos mártires bajo su gobierno entre ellos Policarpo, discípulo de Juan, obispo de Esmirna.

 

 

 

Marco Aurelio: Año 161-180 D.C. Así como Adriano, consideraba la manutención de la religión del estado una necesidad política; pero a diferencia de Adriano, estimulaba la persecución de los cristianos. Fue una persecución cruel y bárbara, la más severa desde Nerón. Miles fueron decapitados o arrojados a las fieras entre ellos Justino Mártir (uno de los padres de la iglesia). Fue especialmente feroz en el sur de Galia. Las torturas que las victimas soportaban sin acobardarse son casi increíbles. Torturada desde la mañana hasta la noche, Blandina, una esclava, solamente exclamaba “Soy cristiana; y entre nosotros no se hace ningún mal.”

 

 

Septimio Severo: Año 193-211 D.C. Esta persecución fue muy dura pero no en general, sufrieron principalmente Egipto y el norte de Arica. En Alejandría “diariamente eran quemados, crucificados o decapitados muchos mártires” entre ellos Leonidas el padre de Orígenes (el erudito mas grande de la iglesia primitiva).

En Cartago, Perpetua, dama noble, y su fiel sirvienta Felícitas, fueron despedazadas por las fieras.

 

 

Maximino: Año 235-238 D.C. En este reinado fueron muertos muchos prominentes dirigentes cristianos, Orígenes se salvó al esconderse    

 

 

 

 

Decio: Año 249-251 D.C. Este determino resueltamente exterminar al cristianismo. Su persecución fue co-extensiva con el Imperio y muy violenta. Multitudes perecieron bajo las torturas más crueles en Roma, el norte de África, Egipto, y Asia Menor, Cipriano (obispo de Cartago y mártir) se expreso de la siguiente forma referente a estas atrocidades: “Es desvastado el mundo entero.”

 

 

Valeriano: Año 253-260 D.C. Este fue más severo que Decio, se proponía la destrucción total del cristianismo. Muchos dirigentes fueron ejecutados, entre ellos Cipriano, obispo de Cartago.

 

 

 

Diocleciano: Año 284-305 D.C. Este fue el último Emperador que persiguió a los cristianos, la última persecución imperial y la mas severa de todas; co- extensiva con el imperio. Durante diez años se busco a los cristianos en cuevas y en la selva. Eran quemados, arrojados a las fieras, y muertos mediante cuanta tortura la crueldad pudiera inventar. Era un intento resuelto y sistemático para abolir aun el nombre de cristiano.

 

 

 

Nota: Las catacumbas de Roma

Eran vastas galerías subterráneas, de 2.40mt a 3.00mt de ancho, y de 1.20mt a 1.80mt de alto, de cientos de kilómetros de extensión debajo de la ciudad. Las usaban los cristianos como lugares de refugio, de culto y de sepultura durante las persecuciones imperiales. El número de sepulturas cristianas se calculan de dos millones a siete millones. Han sido halladas  más de 4.000 inscripciones de la época de Tiberio hasta Constantino.

Estas evidencias nos muestran la cruel realidad que tuvieron que vivir nuestros hermanos en la fe, para cimentarnos el camino hacia nuestro único Señor y Salvador, Jesucristo el hijo de Dios, esperamos que todos nuestros lectores puedan reflexionar sobre esta monumental obra construida a base de sangre, de vidas de muchos mártires, que nos bendijeron, dejándonos como herencia este evangelio de gloria.

 

 

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2008