Un
Ejemplo
motivador:
Los
Padres de la iglesia
Paz y gracia de Dios para todos nuestros queridos lectores, hoy compartiremos un estudio titulado “un ejemplo motivador” refiriéndonos así a la vida de los padres de la iglesia primitiva, o la llamaremos también la iglesia que trazo la senda del evangelio para todos nosotros.
Hombres que siguieron las enseñanzas de sus maestros que no fueron otros que los mismos Apóstoles del Señor, abrazando el evangelio hasta la muerte tal cual lo hicieron sus padres espirituales, esperamos que las vidas de estos mártires sean una motivación para el verdadero cristiano de los tiempos de hoy.
Policarpo:
69-156 D.C. Fue discípulo del apóstol Juan, y
obispo de Esmirna. En la persecución ordenada por el Emperador, fue arrestado
y llevado ante el gobernador. Al serle ofrecida la libertad si maldecía a
Cristo, contesto “ochenta y seis años he servido a Cristo y El nada me ha
hecho sino el bien; ¿Cómo podría yo maldecirle a El, mi Señor y salvador?” A
cusa de esto fue quemado vivo.
Ignacio:
67-110 D.C. Discípulo de Juan y obispo de
Antioquía. Cuando el Emperador Trajano visito Antioquía, ordeno su arresto y
presidió su juicio el mismo y le sentenció a que fuera arrojado a las fieras
en Roma. De camino a Roma, escribió a los cristianos romanos una carta en la
que les rogaba que no intentaran obtener su perdón; que él anhelaba el honor
de morir por su Señor refiriéndose así en su misiva: “que las fieras estén
ávidas de acometerme; sino lo están, yo las obligare. Vengan, jaurías de
fieras; vengan desgarramientos y mutilaciones, quebranto de huesos y
desmembramientos; vengan crueles torturas del diablo: solamente alcance yo a
Cristo.” Se regocijaba en el martirio.
Papias:
Cerca del 70-155 D.C. Otro alumno de Juan;
obispo de Hierápolis, a unos 160km al este de Efeso. Puede haber conocido a
Felipe, de quien dice la tradición que murió en esa ciudad. Escribió un libro
titulado “Explicación de los Discursos del Señor,” en el cual dice que cuido
de preguntar a los antiguos las palabras exactas de Jesús. Padeció el martirio
en Pérgamo, más o menos al mismo tiempo que Policarpo.
Estos tres forman el eslabón que une al siglo apostólico y los tiempos posteriores.
Clemente:
95 D.C. Clemente fue obispo de Roma,
91-100D.C., compañero de Pablo y Pedro y debe haber conocido a Juan, escribió
una epístola a los corintios en el año en que Juan fue desterrado a la isla
de patmos. Se dice que fue condenado a las minas, y que padeció el martirio en
el año tercero de trajano. Citamos una de sus enseñanzas celebres: “De igual
modo nosotros, por Su voluntad llamados en Cristo Jesús, nos justificamos no
por nuestros méritos, sabiduría, inteligencia, piedad o cualquier otra obra
que hacemos en santidad de corazón, sino por la fe, por la cual Dios
Todopoderoso ha justificado a todos desde el principio.” La tradición lo
ubica como el Clemente de Filipenses 4:3
Justino
Mártir: 100-167 D.C. Nació en Neápolis, la
antigua Siquem, como al tiempo de la muerte de Juan. Estudio Filosofía. En su
juventud vio mucha persecución de cristianos, fue convertido y viajaba con
traja de filósofo tratando de ganar a los hombres para Cristo. Escribió una
defensa del cristianismo, dirigida al Emperador en Roma. Fue uno de los
hombres más capaces de su época, murió como mártir en Roma, señalando el
crecimiento del cristianismo, dijo que ya en sus días “no hay raza alguna de
hombres en donde no se ofrezcan oraciones en el nombre de Cristo.”
Este es el cuadro que Justino describía de los primeros cultos cristianos: “El domingo se celebra una reunión de todos los que viven en las ciudades y villas, y se lee una porción de las memorias de los apóstoles y de los escritos de los profetas, tan extensa como el tiempo lo permite. Cuando se termina la lectura, el que preside en un discurso, da la admonición y exhortación a imitar estas nobles cosas. Después de esto todos nos levantamos y ofrecemos una oración en común. Al terminar la oración, como antes hemos descrito, traen pan y vino y el que preside da gracias por ello conforme su capacidad, y la congregación contesta Amen. Luego los elementos consagrados se reparten a cada uno y participamos de ellos, y los llevan los diáconos a los hogares de los ausentes. Los ricos y los de buena voluntad luego dan ofrendas conforme a su libre voluntad; y esta ofrenda se deposita con el presidente, quien de ella suple a los huérfanos, viudas, presos, extraños y todos los necesitados.”
Ireneo:
130-200 D.C. Educado en Esmirna; alumno de
Policarpo y Papias. Viajo extensamente, y luego llego a ser obispo de Lion, en
Galia. Se le conoce especialmente por sus escritos contra los gnósticos. Murió
como mártir, hablando de Policarpo dice, “Recuerdo bien el lugar en donde el
santo Policarpo se sentaba y hablaba, recuerdo sus discursos al pueblo, y cómo
describía su relación con Juan el apóstol y con otros que habían acompañado
al Señor; cómo recitaba los dichos de Cristo y los milagros que El hacia; y
cómo recibió de testigos oculares que habían visto al verbo de la vida sus
enseñanzas, que concordaban en todo sentido con la Escrituras.”
Orígenes:
185-254 D.C. El erudito más grande de la
iglesia primitiva. Gran viajero, y escritor voluminoso, que ocupaba a veces
hasta veinte copistas. En sus escritos sita dos tercios de todo el Nuevo
Testamento. Vivía en Alejandría, en donde su padre Leonidas padeció el
martirio; y más tarde, en Palestina, en donde murió como resultado de su
encarcelamiento y tortura bajo el Emperador Decio.

Tertuliano: 160-220 D.C. Hombre de Cartago; llamado el “Padre del cristianismo latino,” su padre era centurión de la armada preconsular. Tertuliano, tras una juventud disipada y licenciosa según su propio testimonio se convirtió al cristianismo en la ciudad de Roma, hacia el año 195 d.C.. Abogado romano y pagano luego de su conversión un distinguido defensor del cristianismo, según Jerónimo, presbítero de la iglesia de Cartago.
Nota aclaratoria:
Dejamos de manifiesto y somos muy enfáticos al señalar que las enseñanzas blasfemas y erradas de la iglesia católica al adjudicarse a estos hombres de Dios como parte de la iglesia de roma, son absolutamente falsas, y carentes de toda base histórica y científica, ya que estos hombres desarrollaron sus ministerios antes que la iglesia de Roma comenzara a establecerse por manos del emperador Teodocio en el año 378-395 D.C, este fue quien izo el cristianismo religión del estado. Antes de el, Constantino había introducido el cristianismo bajo el edicto de tolerancia, dado en el años 313 D.C, en el cual se les daba a todos los cuidados el derecho a escoger la religión a seguir terminando con esto las persecuciones a los cristianos. Una idea muy distinta a lo que hizo el emperador Teodocio al perseguir y matar a todo aquel que no obedecía a su nuevo diseño de iglesia.
Ninguno de los padres del cristianismo tiene relación con la iglesia católica romana, aunque los esfuerzos de esta por relacionarlos con ella son con el único propósito de añadirse mayor jerarquía histórica, ahora para saber mas referente al comienzo de la iglesia católica y el origen de los primeros papas, con su diabólico sistema de hegemonía, a costa de torturas, sangre, abusos, robos y destrucción les invitamos a leer nuestro siguiente estudio.
Esperamos que estas breves enseñanzas sean de bendición para sus vidas y para despertar en ustedes el verdadero celo de Dios en tiempos de apostasía y ecumenismo, que son sistemas totalmente contrarios al diseño que nuestro Señor nos dejo. Paz.
Queremos servir, permítanos hacerlo
2008