Cristianos Evangélicos de Marruecos, bajo acoso
El reciente desembarco de unos 500 misioneros evangélicos
incomoda a las autoridades. Gilberto Orellana salvadoreño fue uno de esos
500 misioneros, ejercía como profesor de música en el conservatorio de Tetuán
era también pastor evangélico que se esforzaba, con mucha discreción, en
convertir a colegas y alumnos.
Excepto una pequeña minoría judía de unas 3.500 almas, en Marruecos toda la
población es, en teoría, musulmana. El Código Penal reconoce la libertad de
culto, pero su artículo 220 también prevé entre seis meses y tres años de cárcel
para todo aquel que intenta quebrar la fe musulmana, es decir, para los que
hacen proselitismo. Recuerda Gilberto Orellana cómo algunos escolares musulmanes
no querían ni siquiera tocar
la Biblia y que a veces dejaban
de hablarle cuando les empezaba a dar cuenta de su fe y otros, en cambio, se
adentraron por el camino propuesto por el pastor, cinco se bautizaron en la
bañera de su casa y un sexto en el mar. Esa labor le valió una condena a un año
de cárcel, aunque sólo pasó tres semanas en el presidio de Tetuán, hacinado en
una celda con 16 traficantes de droga. La movilización internacional hizo que el
juicio de apelación se celebrase rápidamente. Quedó absuelto y, tras pasar 72
horas en comisaría sin comer ni beber, fue expulsado a Ceuta. Los conversos
marroquíes, a los que les habían caído ocho meses de cárcel, fueron también
puestos en libertad por el tribunal de apelación tetuaní después de recitar la
profesión de fe musulmana: "No hay más Dios que Alá y Mahoma es su Profeta". A
estos dos discípulos de Orellana la policía marroquí les asestó unos cuantos
golpes. Yussef, nombre supuesto, estudiante de Ciencias de Taourit, una pequeña
ciudad situada no muy lejos de Melilla, tuvo una experiencia parecida hace tan
sólo nueve meses después de haberse convertido siguiendo los programas de SAT 7,
una televisión evangélica en lengua árabe con sede en Beirut.
GRAN MAYORÍA DE EVANGÉLICOS
En su reciente intervención parlamentaria Abdelhamid Aouad, del partido
nacionalista Istiqlal, evaluó en 40.000 a los marroquíes convertidos y advirtió
de que el objetivo evangélico era lograr que en 15 años, el 10% de la población
fuese cristiana. Los más optimistas de los pastores evangélicos entrevistados
calculan que sus fieles se elevan a más de 3.500, a los que hay que añadir otros
500 católicos. Jean-Luc Blanc, presidente de
la Iglesia Evangélica de Marruecos, la que goza de reconocimiento oficial,
les explica a los periodistas marroquíes que ni él ni los demás pastores o
sacerdotes extranjeros con estatuto oficial hacen proselitismo.
La gran pregunta consiste en averiguar si la libertad religiosa es una amenaza
para Marruecos. Blanc no responde a su pregunta pero sí lo hace Alí, pastor
marroquí afirmando que es una libertad básica, pero la presión islamista hace
que el Estado no se atreva a consagrarla en las leyes.
Fuente: El País. Redacción:
ACPress.net