Capítulo 1
Moisés recuerda a Israel las promesas de Jehová
en Horeb
1:1 Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel
a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente
al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab.
1:2 Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta
Cades-barnea.
1:3 Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo,
el primero del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme
a todas las cosas que Jehová le había mandado acerca de ellos,
1:4 después que derrotó a Sehón rey de los amorreos,
el cual habitaba en Hesbón, y a Og rey de Basán
que habitaba en Astarot en Edrei.
1:5 De este lado del Jordán, en tierra de Moab, resolvió
Moisés declarar esta ley, diciendo:
1:6 Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo:
Habéis estado bastante tiempo en este monte.
1:7 Volveos e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el
Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la costa
del mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el gran río,
el río Eufrates.
1:8 Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra
que Jehová juró a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob,
que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos.
Nombramiento de jueces
(Ex. 18.13-27)
1:9 En aquel tiempo yo os hablé diciendo: Yo solo no puedo llevaros.
1:10 Jehová vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí
hoy vosotros sois como las estrellas del cielo en multitud.
1:11 ¡Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces
más de lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido!
1:12 ¿Cómo llevaré yo solo vuestras molestias,
vuestras cargas y vuestros pleitos?
1:13 Dadme de entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y
entendidos y expertos, para que yo los ponga por vuestros jefes.
1:14 Y me respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.
1:15 Y tomé a los principales de vuestras tribus, varones sabios
y expertos, y los puse por jefes sobre vosotros, jefes de millares, de
centenas, de cincuenta y de diez, y gobernadores de vuestras tribus.
1:16 Y entonces mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd
entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano,
y el extranjero.
1:17 No hagáis distinción de persona en el juicio; así
al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor
de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil,
la traeréis a mí, y yo la oiré.
1:18 Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais
de hacer.
Misión de los doce espías
(Nm. 13.1-33)
1:19 Y salidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto
que habéis visto, por el camino del monte del amorreo, como Jehová
nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades- barnea.
1:20 Entonces os dije: Habéis llegado al monte del amorreo,
el cual Jehová nuestro Dios nos da.
1:21 Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y
toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres
te ha dicho; no temas ni desmayes.
1:22 Y vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos
varones delante de nosotros que nos reconozcan la tierra, y a su regreso
nos traigan razón del camino por donde hemos de subir, y de las
ciudades adonde hemos de llegar.
1:23 Y el dicho me pareció bien; y tomé doce varones
de entre vosotros, un varón por cada tribu.
1:24 Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta el valle
de Escol, y reconocieron la tierra.
1:25 Y tomaron en sus manos del fruto del país, y nos lo trajeron,
y nos dieron cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que Jehová nuestro
Dios nos da.
1:26 Sin embargo, no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al mandato
de Jehová vuestro Dios; 
1:27 y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehová
nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en manos
del amorreo para destruirnos.
1:28 ¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado
nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto
que nosotros, las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y también
vimos allí a los hijos de Anac.
1:29 Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo de
ellos.
1:30 Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él
peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros
en Egipto delante de vuestros ojos.
1:31 Y en el desierto
has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre
a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a
este lugar.
1:32 Y aun con esto no creísteis a Jehová vuestro Dios,
1:33 quien iba delante de vosotros por el camino para reconoceros el
lugar donde habíais de acampar, con fuego de noche para mostraros
el camino por donde anduvieseis, y con nube de día.
Dios castiga a Israel
(Nm. 14.20-35)
1:34 Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó,
y juró diciendo:
1:35 No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación,
la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres,
1:36 excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él
le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido
fielmente a Jehová.
1:37 También contra mí se airó Jehová por
vosotros, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá.
1:38 Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará
allá; anímale, porque él la hará heredar a
Israel.
1:39 Y vuestros niños, de los cuales dijisteis que servirían
de botín, y vuestros hijos que no saben hoy lo bueno ni lo malo,
ellos entrarán allá, y a ellos la daré, y ellos la
heredarán.
1:40 Pero vosotros volveos e id al desierto, camino del Mar Rojo.
La derrota en Horma
(Nm. 14.39-45)
1:1:41 Entonces respondisteis y me dijisteis: Hemos pecado contra Jehová;
nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que Jehová nuestro
Dios nos ha mandado. Y os armasteis cada uno con sus armas de guerra, y
os preparasteis para subir al monte.
1:42 Y Jehová me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis,
pues no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros
enemigos.
1:43 Y os hablé, y no disteis oído; antes fuisteis rebeldes
al mandato de Jehová, y persistiendo con altivez subisteis al monte.
1:44 Pero salió a vuestro encuentro el amorreo, que habitaba
en aquel monte, y os persiguieron como hacen las avispas, y os derrotaron
en Seir, hasta Horma.
1:45 Y volvisteis y llorasteis delante de Jehová, pero Jehová
no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.
1:46 Y estuvisteis en Cades por muchos días, los días
que habéis estado allí.
Capítulo 2
Los años en el desierto
2:1 Luego volvimos y salimos al desierto, camino del Mar Rojo, como Jehová
me había dicho; y rodeamos el monte de Seir
por mucho tiempo.
2:2 Y Jehová me habló, diciendo:
2:3 Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte.
2:4 Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el territorio
de vuestros hermanos los hijos de Esaú,
que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros
guardaos mucho.
2:5 No os metáis con ellos, porque no os daré de su tierra
ni aun lo que cubre la planta de un pie; porque yo he dado por heredad
a Esaú el monte de Seir.
2:6 Compraréis de ellos por dinero los alimentos, y comeréis;
y también compraréis de ellos el agua, y beberéis;
2:7 pues Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus
manos; él sabe que andas por este gran desierto; estos cuarenta
años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.
2:8 Y nos alejamos del territorio de nuestros hermanos los hijos de
Esaú, que habitaban en Seir, por el camino del Arabá desde
Elat y Ezión-geber; y volvimos, y tomamos el camino del desierto
de Moab.
2:9 Y Jehová me dijo: No molestes a Moab,
ni te empeñes con ellos en guerra, porque no te daré posesión
de su tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos de Lot.
2:10 (Los emitas habitaron en ella antes, pueblo grande y numeroso,
y alto como los hijos de Anac.
2:11 Por gigantes eran ellos tenidos también, como los hijos
de Anac; y los moabitas los llaman emitas.
2:12 Y en Seir habitaron antes los horeos, a los cuales echaron los
hijos de Esaú; y los arrojaron de su presencia, y habitaron en lugar
de ellos, como hizo Israel en la tierra que les dio Jehová por posesión.)
2:13 Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo
de Zered.
2:14 Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta cuando pasamos
el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó
toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento,
como Jehová les había jurado.
2:15 Y también la mano de Jehová vino sobre ellos para
destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos.
2:16 Y aconteció que después que murieron todos los hombres
de guerra de entre el pueblo,
2:17 Jehová me habló, diciendo:
2:18 Tú pasarás hoy el territorio de Moab, a Ar.
2:19 Y cuando te acerques a los hijos de Amón,
no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión
de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he
dado por heredad.
2:20 (Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron
en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos;
2:21 pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los
cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos sucedieron
a aquéllos, y habitaron en su lugar,
2:22 como hizo Jehová con los hijos de Esaú que habitaban
en Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos; y ellos sucedieron
a éstos, y habitaron en su lugar hasta hoy.
2:23 Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos
que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)
2:24 Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí
he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y
a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra
con él.
2:25 Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos
debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán
y se angustiarán delante de ti.
Israel derrota a Sehón
(Nm. 21.21-30)
2:26 Y envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón
rey de Hesbón con palabras de paz, diciendo:
2:27 Pasaré por tu tierra por el camino; por el camino iré,
sin apartarme ni a diestra ni a siniestra.
2:28 La comida me venderás por dinero, y comeré; el agua
también me darás por dinero, y beberé; solamente pasaré
a pie,
2:29 como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban
en Seir, y los moabitas que habitaban en Ar; hasta que cruce el Jordán
a la tierra que nos da Jehová nuestro Dios.
2:30 Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos
por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido
su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu
mano, como hasta hoy.
2:31 Y me dijo Jehová: He aquí yo he comenzado a entregar
delante de ti a Sehón y a su tierra; comienza a tomar posesión
de ella para que la heredes.
2:32 Y nos salió Sehón al encuentro, él y todo
su pueblo, para pelear en Jahaza.
2:33 Mas Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros;
y lo derrotamos a él y a sus hijos, y a todo su pueblo.
2:34 Tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades,
hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno.
2:35 Solamente tomamos para nosotros los ganados, y los despojos de
las ciudades que habíamos tomado.
2:36 Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón,
y la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo ciudad que
escapase de nosotros; todas las entregó Jehová nuestro Dios
en nuestro poder.
2:37 Solamente a la tierra de los hijos de Amón no llegamos;
ni a todo lo que está a la orilla del arroyo de Jaboc ni a las ciudades
del monte, ni a lugar alguno que Jehová nuestro Dios había
prohibido.
Capítulo 3
Israel derrota a Og rey de Basán
(Nm. 21.31-35)
3:1 Volvimos, pues, y subimos camino de Basán, y nos salió
al encuentro Og rey de Basán para pelear, él y todo su pueblo,
en Edrei.
3:2 Y me dijo Jehová: No tengas temor de él, porque en
tu mano he entregdo a él y a todo su pueblo, con su tierra; y harás
con él como hiciste con Sehón rey amorreo, que habitaba en
Hesbón.
3:3 Y Jehová nuestro Dios entregó también en nuestra
mano a Og rey de Basán, y a todo su pueblo, al cual derrotamos hasta
acabar con todos.
3:4 Y tomamos entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que
no les tomásemos; sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del
reino de Og en Basán.
3:5 Todas estas eran ciudades fortificadas con muros altos, con puertas
y barras, sin contar otras muchas ciudades sin muro.
3:6 Y las destruimos, como hicimos a Sehón rey de Hesbón,
matando en toda ciudad a hombres, mujeres y niños.
3:7 Y tomamos para nosotros todo el ganado, y los despojos de las ciudades.
3:8 También tomamos en aquel tiempo la tierra desde el arroyo
de Arnón hasta el monte de Hermón, de manos de los dos reyes
amorreos que estaban a este lado del Jordán.
3:9 (Los sidonios llaman a Hermón, Sirión; y los amorreos,
Senir.)
3:10 Todas las ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo Basán
hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.
3:11 Porque únicamente Og rey de Basán había quedado
del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está
en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve
codos,
y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre.
Rubén, Gad y la media tribu de Manasés se establecen al
oriente del Jordán
(Nm. 32.1-42)
3:12 Y esta tierra que heredamos en aquel tiempo, desde Aroer, que está
junto al arroyo de Arnón, y la mitad del monte de Galaad con sus
ciudades, la di a los rubenitas y a los gaditas;
3:13 y el resto de Galaad, y todo Basán, del reino de Og, toda
la tierra de Argob, que se llamaba la tierra de los gigantes, lo di a la
media tribu de Manasés.
3:14 Jair hijo de Manasés tomó toda la tierra de Argob
hasta el límite con Gesur y Maaca, y la llamó por su nombre,
Basán- havot-jair, hasta hoy.
3:15 Y Galaad se lo di a Maquir.
3:16 Y a los rubenitas y gaditas les di de Galaad hasta el arroyo de
Arnón, teniendo por límite el medio del valle, hasta el arroyo
de Jaboc, el cual es límite de los hijos de Amón;
3:17 también el Arabá, con el Jordán como límite
desde Cineret hasta el mar del Arabá, el Mar Salado, al pie de las
laderas del Pisga al oriente.
3:18 Y os mandé entonces, diciendo: Jehová vuestro Dios
os ha dado esta tierra por heredad; pero iréis armados todos los
valientes delante de vuestros hermanos los hijos de Israel.
3:19 Solamente vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestros ganados
(yo sé que tenéis mucho ganado), quedarán en las ciudades
que os he dado,
3:20 hasta que Jehová dé reposo a vuestros hermanos,
así como a vosotros, y hereden ellos también la tierra que
Jehová vuestro Dios les da al otro lado del Jordán; entonces
os volveréis cada uno a la heredad que yo os he dado.
3:21 Ordené también a Josué en aquel tiempo, diciendo:
Tus ojos vieron todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho a aquellos
dos reyes; así hará Jehová a todos los reinos a los
cuales pasarás tú.
3:22 No los temáis; porque Jehová vuestro Dios, él
es el que pelea por vosotros.
No se le permite a Moisés entrar a Canaán
3:23 Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo:
3:24 Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar
a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué
dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las
tuyas?
3:25 Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está
más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.
3:26 Pero Jehová se había enojado contra mí a
causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová:
Basta, no me hables más de este asunto.
3:27 Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte,
y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás
el Jordán. 
3:28 Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo;
porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará
heredar la tierra que verás.
3:29 Y paramos en el valle delante de Bet-peor.
Capítulo 4
Moisés exhorta a la obediencia
4:1 Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño,
para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis
la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.
4:2 No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis
de ella,
para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios
que yo os ordene.
4:3 Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal-
peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó Jehová
tu Dios de en medio de ti.
4:4 Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos
estáis vivos hoy.
4:5 Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová
mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de
la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.
4:6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría
y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán
todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido,
nación grande es esta.
4:7 Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses
tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en
todo cuanto le pedimos?
4:8 Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos
y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
La experiencia de Israel en Horeb
4:9 Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para
que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de
tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás
a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
4:10 El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en
Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que
yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para
temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán
a sus hijos;
4:11 y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía
en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube y oscuridad;
4:12 y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego;
oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír
la voz, ninguna figura visteis.
4:13 Y él os anunció su pacto, el cual os mandó
poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas
de piedra.
4:14 A mí también me mandó Jehová en aquel
tiempo que os enseñase los estatutos y juicios,
para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a
tomar posesión de ella.
Advertencia contra la idolatría
4:15 Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis
el día que Jehová habló con vosotros de en medio del
fuego;
4:16 para que no os corrompáis y hagáis para vosotros
escultura,   imagen
de figura alguna, efigie de varón o hembra,
4:17 figura de animal alguno que está en la tierra, figura de
ave alguna alada que vuele por el aire,
4:18 figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra,
figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra.
4:19 No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna
y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y
te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido
a todos los pueblos debajo de todos los cielos.
4:20 Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del
horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad     
como en este día.
4:21 Y Jehová se enojó contra mí por causa de
vosotros, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría
en la buena tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
4:22 Así que yo voy a morir en esta tierra, y no pasaré
el Jordán; mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella
buena tierra.
4:23 Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro
Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis
escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido.
4:24 Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor,
Dios celoso.
4:25 Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis
envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen
de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro
Dios, para enojarlo;
4:26 yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis
totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para
tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días
sin que seáis destruidos.
4:27 Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis
pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará
Jehová.
4:28 Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres,
de madera y piedra,
que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
4:29 Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo
hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu
alma.
4:30 Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas,
si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y
oyeres su voz;
4:31 porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará,
ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró
a tus padres.
4:32 Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes
de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra,
si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta
gran cosa, o se haya oído otra como ella.
4:33 ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando
de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?
4:34 ¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación
de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con
milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores
como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto
ante tus ojos?
4:35 A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios,
y no hay otro fuera de él.
4:36 Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte;
y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus
palabras de en medio del fuego.
4:37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió
a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con
su presencia y con su gran poder,
4:38 para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más
fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad,
como hoy.
4:39 Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová
es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.
4:40 Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando
hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues
tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.
Las ciudades de refugio al oriente del Jordán
4:41 Entonces apartó Moisés tres ciudades a este lado
del Jordán al nacimiento del sol,
4:42 para que huyese allí el homicida que matase a su prójimo
sin intención, sin haber tenido enemistad con él nunca antes;
y que huyendo a una de estas ciudades salvase su vida:
4:43 Beser en el desierto, en tierra de la llanura, para los rubenitas;
Ramot en Galaad para los gaditas, y Golán en Basán para los
de Manasés.
Moisés recapitula la promulgación de la ley
4:44 Esta, pues, es la ley que Moisés puso delante de los hijos
de Israel.
4:45 Estos son los testimonios, los estatutos y los decretos que habló
Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto;
4:46 a este lado del Jordán, en el valle delante de Bet-peor,
en la tierra de Sehón rey de los amorreos que habitaba en Hesbón,
al cual derrotó Moisés con los hijos de Israel, cuando salieron
de Egipto;
4:47 y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán;
dos reyes de los amorreos que estaban de este lado del Jordán, al
oriente.
4:48 Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón,
hasta el monte de Sion, que es Hermón;
4:49 y todo el Arabá de este lado del Jordán, al oriente,
hasta el mar del Arabá, al pie de las laderas del Pisga.
Capítulo 5
Los Diez Mandamientos
(Ex. 20.1-17)
5:1 Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los
estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos,
y guardadlos, para ponerlos por obra.
5:2 Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.
5:3 No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con
nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.
5:4 Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte
de en medio del fuego.
5:5 Yo estaba entonces entre Jehová y vosotros, para declararos
la palabra de Jehová; porque vosotros tuvisteis temor del fuego,
y no subisteis al monte. Dijo:
5:6 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de
Egipto, de casa de servidumbre.
5:7 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
5:8 No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que
está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra.
5:9 No te inclinarás a ellas ni las servirás;   
porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad
de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación
de los que me aborrecen,
5:10 y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan
mis mandamientos.  
5:11 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano;
porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre
en vano.
5:12 Guardarás el día de reposo para santificarlo, como
Jehová tu Dios te ha mandado.
5:13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
5:14 mas el séptimo día es reposo a Jehová tu
Dios; ninguna obra harás tú,    ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno,
ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de
tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.
5:15 Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que
Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo
extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes
el día de reposo.
5:16 Honra a tu padre y a tu madre,      como
Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días,
y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
5:17 No matarás.       
5:18 No cometerás adulterio.
5:19 No hurtarás.   
5:20 No dirás falso testimonio contra tu prójimo.   
5:21 No codiciarás   la
mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo,
ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa
alguna de tu prójimo.
El terror del pueblo
(Ex. 20.18-26)
5:22 Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación
en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran
voz; y no añadió más. Y las escribió en dos
tablas de piedra, las cuales me dio a mí.
5:23 Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz de
en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego,
vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus, y
vuestros ancianos,
5:24 y dijisteis: He aquí Jehová nuestro Dios nos ha
mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio
del fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y éste
aún vive.
5:25 Ahora, pues, ¿por qué vamos a morir? Porque este
gran fuego nos consumirá; si oyéremos otra vez la voz de
Jehová nuestro Dios, moriremos.
5:26 Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del
Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos,
y aún viva?
5:27 Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová
nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro
Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.
5:28 Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras cuando
me hablabais, y me dijo Jehová: He oído la voz de las palabras
de este pueblo, que ellos te han hablado; bien está todo lo que
han dicho.
5:29 ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que
me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para
que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!
5:30 Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas.
5:31 Y tú quédate aquí conmigo, y te diré
todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás,
a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por
posesión.
5:32 Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios
os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra.
5:33 Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado,
para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días
en la tierra que habéis de poseer.
Capítulo 6
El gran mandamiento
6:1 Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová
vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis
por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla;
6:2 para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos
y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu
hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.
6:3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te
vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis,
como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.
6:4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
6:5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón,
y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas
estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te
levantes.
6:8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán
como frontales entre tus ojos;
6:9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
Exhortaciones a la obediencia
6:10 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que
juró a tus padres Abraham,
Isaac
y Jacob
que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,
6:11 y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas
cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste,
y luego que comas y te sacies,
6:12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó
de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
6:13 A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás,
y por su nombre jurarás.
6:14 No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los
pueblos que están en vuestros contornos;
6:15 porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está;
para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te
destruya de sobre la tierra.
6:16 No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como
lo tentasteis en Masah.
6:17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro
Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado.
6:18 Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que
te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró
a tus padres;
6:19 para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como
Jehová ha dicho.
6:20 Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué
significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro
Dios os mandó?
6:21 entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos
de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con
mano poderosa.
6:22 Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles
en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros
ojos;
6:23 y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra
que juró a nuestros padres.
6:24 Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos,
y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos
los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.
6:25 Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos
mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos
ha mandado.
Capítulo 7
Advertencias contra la idolatría de Canaán
(Ex. 34.11-17)
7:1 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la
cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas
naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al
heveo y al jebuseo, siete naciones
mayores y más poderosas que tú,
7:2 y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las
hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas
alianza, ni tendrás de ellas misericordia.
7:3 Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su
hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo.
7:4 Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán
a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre
vosotros, y te destruirá pronto.
7:5 Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis,
y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes
de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego.
Un pueblo santo para Jehová
7:6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová
tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial,     más
que todos los pueblos que están sobre la tierra.
7:7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido
Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante
de todos los pueblos;
7:8 sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el
juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová
con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón
rey de Egipto.
7:9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que
guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos,
hasta mil generaciones;
7:10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo;  
y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago.
7:11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que
yo te mando hoy que cumplas.
Bendiciones de la obediencia
(Lv. 26.3-13; Dt.
28.1-14)
7:12 Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto
por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia
que juró a tus padres.
7:13 Y te amará, te bendecirá y te multiplicará,
y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano,
tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños
de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.
7:14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá
en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados.
7:15 Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas
las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá
sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.
7:16 Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová
tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses,
porque te será tropiezo.
7:17 Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más
numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar?
7:18 no tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo
Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto;
7:19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales
y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová
tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con
todos los pueblos de cuya presencia tú temieres.
7:20 También enviará Jehová tu Dios avispas sobre
ellos, hasta que perezcan los que quedaren y los que se hubieren escondido
de delante de ti.
7:21 No desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está
en medio de ti, Dios grande y temible.
7:22 Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante
de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que
las fieras del campo no se aumenten contra ti.
7:23 Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti,
y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean
destruidas.
7:24 El entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás
el nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te hará frente hasta
que los destruyas.
7:25 Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás
plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello,
pues es abominación a Jehová tu Dios;
7:26 y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas
anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque
es anatema.
Capítulo 8
La buena tierra que han de poseer
8:1 Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno
hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis
y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento
a vuestros padres.
8:2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído
Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte,
para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si
habías de guardar o no sus mandamientos.
8:3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó
con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres
la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan
vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová
vivirá el hombre. 
8:4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te
ha hinchado en estos cuarenta años.
8:5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre
a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.
8:6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios,
andando en sus caminos, y temiéndole.
8:7 Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra
de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas
y montes;
8:8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra
de olivos, de aceite y de miel;
8:9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará
nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás
cobre.
8:10 Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová
tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.
Amonestación de no olvidar a Dios
8:11 Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir
sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy;
8:12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que
habites,
8:13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te
multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;
8:14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová
tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
8:15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno
de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había
agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;
8:16 que te sustentó con maná en el desierto, comida
que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote,
para a la postre hacerte bien;
8:17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano
me han traído esta riqueza.
8:18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él
te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que
juró a tus padres, como en este día.
8:19 Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres
en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo
afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.
8:20 Como las naciones que Jehová destruirá delante de
vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido
a la voz de Jehová vuestro Dios.
Capítulo 9
Dios destruirá a las naciones de Canaán
9:1 Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar
a desposeer a naciones más numerosas y más poderosas que
tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo;
9:2 un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes
tú conocimiento, y has oído decir: ¿Quién se
sostendrá delante de los hijos de Anac?
9:3 Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante
de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará
delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás
en seguida, como Jehová te ha dicho.
9:4 No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los
haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído
Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones
Jehová las arroja de delante de ti.
9:5 No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras
a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová
tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová
juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
La rebelión de Israel en Horeb
(Ex. 31.18E2.35)
9:6 Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehová tu Dios
te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres
tú.
9:7 Acuérdate, no olvides que has provocado la ira de Jehová
tu Dios en el desierto; desde el día que saliste de la tierra de
Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes
a Jehová.
9:8 En Horeb provocasteis a ira a Jehová, y se enojó
Jehová contra vosotros para destruiros.
9:9 Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra,
las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces
en el monte cuarenta días y cuarenta noches,
sin comer pan ni beber agua;
9:10 y me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con el
dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las palabras
que os habló Jehová en el monte, de en medio del fuego, el
día de la asamblea.
9:11 Sucedió al fin de los cuarenta días y cuarenta noches,
que Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.
9:12 Y me dijo Jehová: Levántate, desciende pronto de
aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido; pronto
se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho una imagen
de fundición.
9:13 Y me habló Jehová, diciendo: He observado a ese
pueblo, y he aquí que es pueblo duro de cerviz.
9:14 Déjame que los destruya, y borre su nombre de debajo del
cielo, y yo te pondré sobre una nación fuerte y mucho más
numerosa que ellos.
9:15 Y volví y descendí del monte, el cual ardía
en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos.
9:16 Y miré, y he aquí habíais pecado contra Jehová
vuestro Dios; os habíais hecho un becerro de fundición, apartándoos
pronto del camino que Jehová os había mandado.
9:17 Entonces tomé las dos tablas y las arrojé de mis
dos manos, y las quebré delante de vuestros ojos.
9:18 Y me postré delante de Jehová como antes, cuarenta
días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua,
a causa de todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo el
mal ante los ojos de Jehová para enojarlo.
9:19 Porque temí
a causa del furor y de la ira con que Jehová estaba enojado contra
vosotros para destruiros. Pero Jehová me escuchó aun esta
vez.
9:20 Contra Aarón también se enojó Jehová
en gran manera para destruirlo; y también oré por Aarón
en aquel entonces.
9:21 Y tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro que habíais
hecho, y lo quemé en el fuego, y lo desmenucé moliéndolo
muy bien, hasta que fue reducido a polvo; y eché el polvo de él
en el arroyo que descendía del monte.
9:22 También en Tabera,
en Masah
y en Kibrot-hataava
provocasteis a ira a Jehová.
9:23 Y cuando Jehová os envió desde Cades-barnea,
diciendo: Subid y poseed la tierra que yo os he dado,
también fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios, 
y no le creísteis, ni obedecisteis a su voz.
9:24 Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día
que yo os conozco.
9:25 Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días
y cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que os había
de destruir.
9:26 Y oré a Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová,
no destruyas a tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza,
que sacaste de Egipto con mano poderosa.
9:27 Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires
a la dureza de este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado,
9:28 no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto
no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había prometido,
o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto.
9:29 Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder
y con tu brazo extendido.
Capítulo 10
El pacto renovado
(Ex. 34.1-10)
10:1 En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de
piedra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca
de madera;
10:2 y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban
en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca.
10:3 E hice un arca de madera de acacia, y labré dos tablas
de piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas
en mi mano.
10:4 Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura,
los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte
de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová.
10:5 Y volví y descendí del monte, y puse las tablas
en el arca que había hecho; y allí están, como Jehová
me mandó.
10:6 (Después salieron los hijos de Israel de Beerot-bene- jaacán
a Mosera; allí murió Aarón,
y allí fue sepultado, y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo
Eleazar.
10:7 De allí partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra
de arroyos de aguas.
10:8 En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví
para que llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese
delante de Jehová para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta
hoy,
10:9 por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos;
Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le dijo.)
10:10 Y yo estuve en el monte como los primeros días, cuarenta
días y cuarenta noches;
y Jehová también me escuchó esta vez, y no quiso Jehová
destruirte.
10:11 Y me dijo Jehová: Levántate, anda, para que marches
delante del pueblo, para que entren y posean la tierra que juré
a sus padres que les había de dar.
Lo que Dios exige
10:12 Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu
Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos
sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma;
10:13 que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos,
que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?
10:14 He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los
cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella.
10:15 Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos,
y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de
entre todos los pueblos, como en este día.
10:16 Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no
endurezcáis más vuestra cerviz.
10:17 Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor
de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción
de personas,  
ni toma cohecho;
10:18 que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también
al extranjero dándole pan y vestido.
10:19 Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis
en la tierra de Egipto.
10:20 A Jehová tu Dios temerás, a él solo servirás,
a él seguirás, y por su nombre jurarás.
10:21 El es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha
hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.
10:22 Con setenta personas
descendieron tus padres a Egipto, y ahora Jehová te ha hecho como
las estrellas del cielo
en multitud.
Capítulo 11
La grandeza de Jehová
11:1 Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus
ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.
11:2 Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han
sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza,
su mano poderosa, y su brazo extendido,
11:3 y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto
a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra;
11:4 y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a
sus carros; cómo precipitó las aguas del Mar Rojo sobre ellos,
cuando venían tras vosotros
y Jehová los destruyó hasta hoy;
11:5 y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis
llegado a este lugar;
11:6 y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de
Rubén; cómo abrió su boca la tierra, y los tragó
con sus familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de todo Israel.
11:7 Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová
ha hecho.
Bendiciones de la Tierra Prometida
11:8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy,
para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la
tierra a la cual pasáis para tomarla;
11:9 y para que os sean prolongados los días sobre la tierra,
de la cual juró Jehová a vuestros padres, que había
de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.
11:10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra
de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y
regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
11:11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes
y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;
11:12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están
sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año
hasta el fin.
11:13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo
hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo
vuestro corazón, y con toda vuestra alma,
11:14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana
y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.
11:15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados;
y comerás, y te saciarás.
11:16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe,
y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis
a ellos;
11:17 y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre
los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis
pronto de la buena tierra que os da Jehová. 
11:18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón
y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano,
y serán por frontales entre vuestros ojos.
11:19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de
ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando
te acuestes, y cuando te levantes,
11:20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas;
11:21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros
hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros
padres que les había de dar, como los días de los cielos
sobre la tierra.
11:22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos
que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová
vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él,
11:23 Jehová también echará de delante de vosotros
a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más
poderosas que vosotros.
11:24 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro;
desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates
hasta el mar occidental será vuestro territorio.
11:25 Nadie se sostendrá delante de vosotros;
miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre
toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.
11:26 He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición
y la maldición:
11:27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová
vuestro Dios, que yo os prescribo hoy,
11:28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová
vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir
en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.
11:29 Y cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra
a la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el
monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal, 
11:30 los cuales están al otro lado del Jordán, tras
el camino del occidente en la tierra del cananeo, que habita en el Arabá
frente a Gilgal, junto al encinar de More.
11:31 Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer
la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la tomaréis, y
habitaréis en ella.
11:32 Cuidaréis, pues, de cumplir todos los estatutos y decretos
que yo presento hoy delante de vosotros.
Capítulo 12
El santuario único
12:1 Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner por
obra en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para
que tomes posesión de ella, todos los días que vosotros viviereis
sobre la tierra.
12:2 Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones
que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes
altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso.
12:3 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas,
y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis
las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar.
12:4 No haréis así a Jehová vuestro Dios,
12:5 sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de
entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación,
ése buscaréis, y allá iréis.
12:6 Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros
sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos,
vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras
vacas y de vuestras ovejas;
12:7 y comeréis allí delante de Jehová vuestro
Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra
de vuestras manos en la cual Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
12:8 No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí
ahora, cada uno lo que bien le parece,
12:9 porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad
que os da Jehová vuestro Dios.
12:10 Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en
la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar; y él os
dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis
seguros.
12:11 Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner
en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que
yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos,
las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos
que hubiereis prometido a Jehová.
12:12 Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios,
vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas,
y el levita que habite en vuestras poblaciones; por cuanto no tiene parte
ni heredad con vosotros.
12:13 Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar
que vieres;
12:14 sino que en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus
tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás
todo lo que yo te mando.
12:15 Con todo, podrás matar y comer carne en todas tus poblaciones
conforme a tu deseo, según la bendición que Jehová
tu Dios te haya dado; el inmundo y el limpio la podrá comer, como
la de gacela o de ciervo.
12:16 Solamente que sangre no comeréis;    sobre
la tierra la derramaréis como agua.
12:17 Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de
tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas,
ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas
elevadas de tus manos;
12:18 sino que delante de Jehová tu Dios las comerás,
en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo,
tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones;
te alegrarás delante de Jehová tu Dios de toda la obra de
tus manos.
12:19 Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días
sobre la tierra.
12:20 Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como él
te ha dicho, y tú dijeres: Comeré carne, porque deseaste
comerla, conforme a lo que deseaste podrás comer.
12:21 Si estuviere lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios escogiere
para poner allí su nombre, podrás matar de tus vacas y de
tus ovejas que Jehová te hubiere dado, como te he mandado yo, y
comerás en tus puertas según todo lo que deseares.
12:22 Lo mismo que se come la gacela y el ciervo, así las podrás
comer; el inmundo y el limpio podrán comer también de ellas.
12:23 Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la
sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne.
12:24 No la comerás; en tierra la derramarás como agua.
12:25 No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus
hijos después de ti, cuando hicieres lo recto ante los ojos de Jehová.
12:26 Pero las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las tomarás,
y vendrás con ellas al lugar que Jehová hubiere escogido;
12:27 y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre
el altar de Jehová tu Dios; y la sangre de tus sacrificios será
derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y podrás comer
la carne.
12:28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que
haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te
vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.
Advertencias contra la idolatría
12:29 Cuando Jehová tu Dios haya destruido delante de ti las
naciones adonde tú vas para poseerlas, y las heredes, y habites
en su tierra,
12:30 guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después
que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo:
De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también
les serviré.
12:31 No harás así a Jehová tu Dios; porque toda
cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses;
pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses.
12:32 Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás
a ello, ni de ello quitarás. 
Capítulo 13
13:1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños,
y te anunciare señal o prodigios,
13:2 y si se cumpliere la señal o prodigio que él te
anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste,
y sirvámosles;
13:3 no darás oído a las palabras de tal profeta, ni
al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios
os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro
Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.
13:4 En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él
temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis
su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.
13:5 Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto,
por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro
Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa
de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová
tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el
mal de en medio de ti.
13:6 Si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija,
tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos
a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis,
13:7 de los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores,
cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro
extremo de ella;
13:8 no consentirás con él, ni le prestarás oído;
ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni
lo encubrirás,
13:9 sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre
él para matarle, y después la mano de todo el pueblo.
13:10 Le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró
apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto,
de casa de servidumbre;
13:11 para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelva a hacer en medio
de ti cosa semejante a esta.
13:12 Si oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehová
tu Dios te da para vivir en ellas,
13:13 que han salido de en medio de ti hombres impíos que han
instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses
ajenos, que vosotros no conocisteis;
13:14 tú inquirirás, y buscarás y preguntarás
con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación
se hizo en medio de ti,
13:15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores
de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere,
y también matarás sus ganados a filo de espada.
13:16 Y juntarás todo su botín en medio de la plaza,
y consumirás con fuego la ciudad y todo su botín, todo ello,
como holocausto a Jehová tu Dios, y llegará a ser un montón
de ruinas para siempre; nunca más será edificada.
13:17 Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová
se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión
de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres,
13:18 cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando
todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los
ojos de Jehová tu Dios.
Capítulo 14
14:1 Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni
os raparéis a causa de muerto. 
14:2 Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová
te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los
pueblos que están sobre la tierra.     
Animales limpios e inmundos
(Lv. 11.1-47)
14:3 Nada abominable comerás.
14:4 Estos son los animales que podréis comer: el buey, la oveja,
la cabra,
14:5 el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice,
el antílope y el carnero montés.
14:6 Y todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas,
y que rumiare entre los animales, ese podréis comer.
14:7 Pero estos no comeréis, entre los que rumian o entre los
que tienen pezuña hendida: camello, liebre y conejo; porque rumian,
mas no tienen pezuña hendida, serán inmundos;
14:8 ni cerdo, porque tiene pezuña hendida, mas no rumia; os
será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni
tocaréis sus cuerpos muertos.
14:9 De todo lo que está en el agua, de estos podréis
comer: todo lo que tiene aleta y escama.
14:10 Mas todo lo que no tiene aleta y escama, no comeréis;
inmundo será.
14:11 Toda ave limpia podréis comer.
14:12 Y estas son de las que no podréis comer: el águila,
el quebrantahuesos, el azor,
14:13 el gallinazo, el milano según su especie,
14:14 todo cuervo según su especie,
14:15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según
sus especies,
14:16 el buho, el ibis, el calamón,
14:17 el pelícano, el buitre, el somormujo,
14:18 la cigüeña, la garza según su especie, la
abubilla y el murciélago.
14:19 Todo insecto alado será inmundo; no se comerá.
14:20 Toda ave limpia podréis comer.
14:21 Ninguna cosa mortecina comeréis; al extranjero que está
en tus poblaciones la darás, y él podrá comerla; o
véndela a un extranjero, porque tú eres pueblo santo a Jehová
tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre. 
La ley del diezmo
14:22 Indefectiblemente diezmarás 
todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.
14:23 Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar
que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de
tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de
tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los
días.
14:24 Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar
lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner
en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere,
14:25 entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu
mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere;
14:26 y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por
ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares;
y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás
tú y tu familia.
14:27 Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones;
porque no tiene parte ni heredad contigo.
14:28 Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo
de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades.
14:29 Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo,
y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones,
y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios
te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.
Capítulo 15
El año de remisión
15:1 Cada siete años harás remisión.
15:2 Y esta es la manera de la remisión: perdonará a
su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual
obligó a su prójimo; no lo demandará más a
su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión
de Jehová.
15:3 Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu
hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano,
15:4 para que así no haya en medio de ti mendigo; porque Jehová
te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios
te da por heredad para que la tomes en posesión,
15:5 si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para
guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy.
15:6 Ya que Jehová tu Dios te habrá bendecido, como te
ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no
tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones,
pero sobre ti no tendrán dominio.
Préstamos a los pobres
15:7 Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos
en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da,
no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra
tu hermano pobre,
15:8 sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto
le prestarás lo que necesite.
15:9 Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso,
diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión,
y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él
podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por
pecado.
15:10 Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón
cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios
en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas.
15:11 Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; 
por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al
pobre y al menesteroso en tu tierra.
Leyes sobre los esclavos
(Ex. 21.1-11)
15:12 Si se vendiere a ti tu hermano hebreo o hebrea, y te hubiere servido
seis años, al séptimo le despedirás libre.
15:13 Y cuando lo despidieres libre, no le enviarás con las
manos vacías.
15:14 Le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y
de tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere
bendecido.
15:15 Y te acordarás de que fuiste siervo en la tierra de Egipto,
y que Jehová tu Dios te rescató; por tanto yo te mando esto
hoy.
15:16 Si él te dijere: No te dejaré; porque te ama a
ti y a tu casa, y porque le va bien contigo;
15:17 entonces tomarás una lesna, y horadarás su oreja
contra la puerta, y será tu siervo para siempre; así también
harás a tu criada.
15:18 No te parezca duro cuando le enviares libre, pues por la mitad
del costo de un jornalero te sirvió seis años; y Jehová
tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres.
Consagración de los primogénitos machos
15:19 Consagrarás a Jehová tu Dios todo primogénito
macho de tus vacas y de tus ovejas;
no te servirás del primogénito de tus vacas, ni trasquilarás
el primogénito de tus ovejas.
15:20 Delante de Jehová tu Dios los comerás cada año,
tú y tu familia, en el lugar que Jehová escogiere.
15:21 Y si hubiere en él defecto, si fuere ciego, o cojo, o
hubiere en él cualquier falta, no lo sacrificarás a Jehová
tu Dios.
15:22 En tus poblaciones lo comerás; el inmundo lo mismo que
el limpio comerán de él, como de una gacela o de un ciervo.
15:23 Solamente que no comas su sangre;    
sobre la tierra la derramarás como agua.
Capítulo 16
Fiestas anuales
(Ex. 23.14-17; 34.18-24)
16:1 Guardarás el mes de Abib, y harás pascua  
a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová
tu Dios de Egipto, de noche.
16:2 Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios, de las
ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para que
habite allí su nombre.
16:3 No comerás con ella pan con levadura; siete días
comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque
aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu
vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto.
16:4 Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por
siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer día,
no quedará hasta la mañana.
16:5 No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades
que Jehová tu Dios te da;
16:6 sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que
habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde
a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto.
16:7 Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová
tu Dios hubiere escogido; y por la mañana regresarás y volverás
a tu habitación.
16:8 Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo
día será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás
en él.
16:9 Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la
hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas.
16:10 Y harás la fiesta solemne de las semanas 
a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será
lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
16:11 Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú,
tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habitare en tus ciudades,
y el extranjero, el huérfano y la viuda que estuvieren en medio
de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner
allí su nombre.
16:12 Y acuérdate de que fuiste siervo en Egipto; por tanto,
guardarás y cumplirás estos estatutos.
16:13 La fiesta solemne de los tabernáculos   harás
por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu
lagar.
16:14 Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu
hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano
y la viuda que viven en tus poblaciones.
16:15 Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová
tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá
bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra
de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.
16:16 Tres veces cada año aparecerá todo varón
tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere:
en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne
de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno
se presentará delante de Jehová con las manos vacías;
16:17 cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición
que Jehová tu Dios te hubiere dado.
Administración de la justicia
16:18 Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová
tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo
con justo juicio.
16:19 No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas,
ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte
las palabras de los justos. 
16:20 La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes
la tierra que Jehová tu Dios te da.
16:21 No plantarás ningún árbol para Asera cerca
del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho,
16:22 ni te levantarás estatua,
lo cual aborrece Jehová tu Dios.
Capítulo 17
17:1 No ofrecerás en sacrificio a Jehová tu Dios, buey o
cordero en el cual haya falta o alguna cosa mala, pues es abominación
a Jehová tu Dios.
17:2 Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades que
Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal ante los
ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto,
17:3 que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado
a ellos,
ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual
yo he prohibido;
17:4 y te fuere dado aviso, y después que oyeres y hubieres
indagado bien, la cosa pareciere de verdad cierta, que tal abominación
ha sido hecha en Israel;
17:5 entonces sacarás a tus puertas al hombre o a la mujer que
hubiere hecho esta mala cosa, sea hombre o mujer, y los apedrearás,
y así morirán.
17:6 Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere
de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo.     
17:7 La mano de los testigos caerá primero sobre él para
matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así quitarás
el mal de en medio de ti.
17:8 Cuando alguna cosa te fuere difícil en el juicio, entre
una clase de homicidio y otra, entre una clase de derecho legal y otra,
y entre una clase de herida y otra, en negocios de litigio en tus ciudades;
entonces te levantarás y recurrirás al lugar que Jehová
tu Dios escogiere;
17:9 y vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere
en aquellos días, y preguntarás; y ellos te enseñarán
la sentencia del juicio.
17:10 Y harás según la sentencia que te indiquen los
del lugar que Jehová escogiere, y cuidarás de hacer según
todo lo que te manifiesten.
17:11 Según la ley que te enseñen, y según el
juicio que te digan, harás; no te apartarás ni a diestra
ni a siniestra de la sentencia que te declaren.
17:12 Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote
que está para ministrar allí delante de Jehová tu
Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio
de Israel.
17:13 Y todo el pueblo oirá, y temerá, y no se ensoberbecerá.
Instrucciones acerca de un rey
17:14 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te
da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré
un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis
alrededores;
17:15 ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová
tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no
podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.
17:16 Pero él no aumentará para sí caballos, ni
hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; 
porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino.
17:17 Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón
no se desvíe;
ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. 
17:18 Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá
para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está
al cuidado de los sacerdotes levitas;
17:19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos
los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su
Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para
ponerlos por obra;
17:20 para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni
se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue
sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.
Capítulo 18
Las porciones de los levitas
18:1 Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no
tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a Jehová
y de la heredad de él comerán.
18:2 No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová
es su heredad, como él les ha dicho.
18:3 Y este será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo,
de los que ofrecieren en sacrificio buey o cordero: darán al sacerdote
la espaldilla, las quijadas y el cuajar.
18:4 Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias
de la lana de tus ovejas le darás;
18:5 porque le ha escogido Jehová tu Dios de entre todas tus
tribus, para que esté para administrar en el nombre de Jehová,
él y sus hijos para siempre.
18:6 Y cuando saliere un levita de alguna de tus ciudades de entre
todo Israel, donde hubiere vivido, y viniere con todo el deseo de su alma
al lugar que Jehová escogiere,
18:7 ministrará en el nombre de Jehová su Dios como todos
sus hermanos los levitas que estuvieren allí delante de Jehová.
18:8 Igual ración a la de los otros comerá, además
de sus patrimonios.
Amonestación contra costumbres paganas
18:9 Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás
a hacer según las abominaciones de aquellas naciones.
18:10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por
el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero,
ni sortílego, ni hechicero,
18:11 ni encantador, ni adivino,
ni mago, ni quien consulte a los muertos.
18:12 Porque es abominación para con Jehová cualquiera
que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa
estas naciones de delante de ti.
18:13 Perfecto serás delante de Jehová tu Dios.
18:14 Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos
oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.
Dios promete un profeta como Moisés
18:15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará
Jehová tu Dios; a él oiréis; 
18:16 conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb
el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz
de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que
no muera.
18:17 Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.
18:18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como
tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará
todo lo que yo le mandare.
18:19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare
en mi nombre, yo le pediré cuenta.
18:20 El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra
en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre
de dioses ajenos, el tal profeta morirá.
18:21 Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos
la palabra que Jehová no ha hablado?;
18:22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere
lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado;
con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de
él.
Capítulo 19
Las ciudades de refugio
(Nm. 35.9-28)
19:1 Cuando Jehová tu Dios destruya a las naciones cuya tierra Jehová
tu Dios te da a ti, y tú las heredes, y habites en sus ciudades,
y en sus casas;
19:2 te apartarás tres ciudades
en medio de la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas.
19:3 Arreglarás los caminos, y dividirás en tres partes
la tierra que Jehová tu Dios te dará en heredad, y será
para que todo homicida huya allí.
19:4 Y este es el caso del homicida que huirá allí, y
vivirá: aquel que hiriere a su prójimo sin intención
y sin haber tenido enemistad con él anteriormente;
19:5 como el que fuere con su prójimo al monte a cortar leña,
y al dar su mano el golpe con el hacha para cortar algún leño,
saltare el hierro del cabo, y diere contra su prójimo y éste
muriere; aquél huirá a una de estas ciudades, y vivirá;
19:6 no sea que el vengador de la sangre, enfurecido, persiga al homicida,
y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte, no debiendo
ser condenado a muerte por cuanto no tenía enemistad con su prójimo
anteriormente.
19:7 Por tanto yo te mando, diciendo: Separarás tres ciudades.
19:8 Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró
a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres,
19:9 siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te
prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios
y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás
tres ciudades más a estas tres,
19:10 para que no sea derramada sangre inocente en medio de la tierra
que Jehová tu Dios te da por heredad, y no seas culpado de derramamiento
de sangre.
19:11 Pero si hubiere alguno que aborreciere a su prójimo y
lo acechare, y se levantare contra él y lo hiriere de muerte, y
muriere; si huyere a alguna de estas ciudades,
19:12 entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán
de allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre
para que muera.
19:13 No le compadecerás; y quitarás de Israel la sangre
inocente, y te irá bien.
19:14 En la heredad que poseas en la tierra que Jehová tu Dios
te da, no reducirás los límites de la propiedad de tu prójimo,
que fijaron los antiguos.
Leyes sobre el testimonio
19:15 No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno
en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera
ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se
mantendrá la acusación.    
19:16 Cuando se levantare testigo falso contra alguno, para testificar
contra él,
19:17 entonces los dos litigantes se presentarán delante de
Jehová, y delante de los sacerdotes y de los jueces que hubiere
en aquellos días.
19:18 Y los jueces inquirirán bien; y si aquel testigo resultare
falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano,
19:19 entonces haréis a él como él pensó
hacer a su hermano; y quitarás el mal de en medio de ti.
19:20 Y los que quedaren oirán y temerán, y no volverán
a hacer más una maldad semejante en medio de ti.
19:21 Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente
por diente, 
mano por mano, pie por pie.
Capítulo 20
Leyes sobre la guerra
20:1 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos
y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor
de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te
sacó de tierra de Egipto.
20:2 Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en
pie el sacerdote y hablará al pueblo,
20:3 y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy
en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón,
no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis
delante de ellos;
20:4 porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear
por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
20:5 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién
ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase
a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la estrene.
20:6 ¿Y quién ha plantado viña, y no ha disfrutado
de ella? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla,
y algún otro la disfrute.
20:7 ¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado?
Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún
otro la tome.
20:8 Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán:
¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase
a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón
suyo.
20:9 Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces los
capitanes del ejército tomarán el mando a la cabeza del pueblo.
20:10 Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le intimarás
la paz.
20:11 Y si respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella
fuere hallado te será tributario, y te servirá.
20:12 Mas si no hiciere paz contigo, y |